Cuando el móvil se calienta demasiado al grabar

Ilustración de un paisaje

Estás grabando un vídeo, quizá de una fiesta, un partido o un paseo, y de repente el móvil se pone caliente. Puede que aparezca un aviso, que la pantalla se oscurezca o que la cámara deje de responder. Es una reacción normal: el aparato se protege del sobrecalentamiento. Grabar vídeo exige mucho trabajo al móvil, y cuando además hace calor fuera, el problema aparece antes.

Lo primero es entender qué lo provoca. La grabación mantiene la cámara, la pantalla y el procesador en marcha sin parar, y todo eso genera calor. Si además el móvil está bajo el sol, dentro de una funda gruesa o se está cargando al mismo tiempo, el calor se acumula aún más rápido. En verano, con el sol fuerte de la playa o de la montaña, ocurre con frecuencia.

Cómo prevenirlo

Busca la sombra siempre que puedas y no dejes el móvil sobre una toalla o una roca al sol. Quítale la funda si es gruesa y te parece que retiene el calor. Baja un poco el brillo de la pantalla, porque una pantalla muy luminosa calienta más. Cierra las aplicaciones que no uses. Y evita cargarlo mientras grabas, ya que la carga produce calor por sí misma.

Graba en tandas cortas en lugar de un solo vídeo muy largo. Si sabes que vas a filmar mucho, haz pausas de vez en cuando y deja que el móvil descanse a la sombra. Es más cómodo cortar la grabación en varios clips, que además se editan y se comparten con más facilidad. Si el móvil te muestra un aviso de temperatura, obedécelo y detén la grabación.

Si el móvil ya está muy caliente, apágalo o déjalo en reposo y llévalo a un lugar fresco y con sombra. No lo metas en la nevera ni en el congelador, ni lo enfríes de golpe con agua o hielo, porque el cambio brusco de temperatura puede dañarlo por dentro. Deja que se enfríe poco a poco y espera hasta que se sienta tibio al tacto antes de volver a usarlo. Un poco de paciencia protege el aparato y tus recuerdos.